jueves, 12 de junio de 2008

¿En verdad hay un manejo administrativo concientemente limpio?

En el surgimiento de las antiguas culturas, aquellas que los historiadores llaman civilizaciones, se presentaban conflictos con el manejo de sus pobladores, tanto así que los reyes y emperadores, tuvieron que idearse la forma de manejar tales situaciones que allí se presentaban.
A medida que se conocían nuevas formas de sociabilidad, cada monarca formaba su estructura ideológica, que mantenía unido el sector político con el económico. Esto en mejoramiento de la obtención de recursos para, el bienestar propio y de sus adeptos. Ya pasando por la época antigua y media, se reconoció que el crecimiento de las ciudades se debía también al crecimiento demográfico, para lo cual se ideo una reforma más en el campo del manejo de la sociedad. Estas formas de gobierno vuelven a cambiar del feudalismo a la modernidad, lo cual el pensamiento libre del hombre se eleva y adopta una nueva forma de ver el mundo. El liberalismo que cambio después de la revolución francesa, el estado de gobernabilidad e independiente en todos los sectores, rompió propiamente el manejo de situaciones sociales, los cuales dieron como resultado un cambio de especialidad y derecho denominado estado.
Aquí es donde surgen los países y republicas que con sus diferencias de manejo administrativo da pasó a las estructuras sociales en una republica unitaria, con sus formas e intereses basados en la democracia, lo cual identifica el poder del pueblo y esta ya mencionado.
Así mismo, para conformidad de todos y exponiendo todo en cuanto hemos visto u oído de nuestra participación en una sociedad justa e ignorante, se ve plasmado en las clases sociales bajas lo ya conocido comúnmente como conflicto.
Esa ignorancia en la cual todos acabamos por asimilarla, tiene encuenta que no estamos percibiendo lo que sucede alrededor, y la pregunta cae como gota de lluvia ¿Es verdad que estamos viviendo en un país que le importa el bien del ciudadano? si determinamos que existe una relación entre el estado y el ciudadano, parece mentira, pero es cierto, y con ojos vendados, desconocemos que nos pertenece y que no solo por derecho y por saber que nos ampara una constitución, que no es aplicable, que nos redime y se pierde en manos de todos los entes burocráticos y quienes manejan el país.
Y es que el problema siempre ha radicado aquí, “el manejo administrativo”, y como diría un sociólogo contemporáneo: ¡Se trata de la paz o de la guerra, del orden o la anarquía, del progreso en todas sus manifestaciones, o de la barbarie en sus desastrosas consecuencias hacia el ciudadano desprotegido, pobre e ignorante.¡
Esta verdad se manifiesta en el conflicto agrario, de espacio y dominio, mala administración del gasto publico, conlleva a una total exclusión del gobierno para determinar la situación real y total del país.
Por tal sentido, en la reforma política que se trazó en estos días y que según los padres de la patria se opusieron, se nota aquí el desinterés por el mejoramiento y el cambio del país. Por ende, pienso yo que quedaron interrogantes como: ¿cuál es el cambio total y definitivo a los conflictos internos del país? ¿Será que el miedo a que los pobres sean favorecidos y sean reconocidos como colombianos aumentando su ideal y bienestar perjudicaría a la burocracia? Y es que tantas reformas y reformas, unas mejoras a nivel nacional o municipal dan como resultado grandes desfalcos monetarios, donde los alcaldes se aprovechan de los recursos y estos desaparecen como por arte de magia. Es por tanto donde queda el interrogante: ¿seguiremos aguantado la explotación de las clases sociales damnificadas? O, ¿existe de verdad una oficina para la revisión de los dineros del pueblo?

Como conclusión afirmo que mientras exista un manejo administrativo de recursos económicos sin una conciencia limpia, nunca existirá un estado social imparcial de derechos en pro del beneficio de todos, sino que será un país que solo le importe el beneficio de los burócratas dejando al pobre mas desvalido y damnificado de lo que esta.
José luis cala velandia

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